El mundo de las cosas pequeñas....

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martes, 6 de mayo de 2008

Coca-Cola con galletas (Colaboración).

 

El domingo amaneció a las 4 de la tarde, con un sol que perforaba la oscuridad de su cuarto por los agujerillos de las persianas.

Se desperezó estirándose, mientras su espalda le recordaba que el tiempo iba pasando, y se incorporó sentándose al bode de la cama sin ninguna prisa. 

Se colocó las gafas de piscina sobre las cejas, se calzó sus pies de pato y se dirigió al su armario para elegir su mejor corbata. Escogió la de seda roja y grana que le habían traído de Roma y se hizo un nudo windsor sobre la camiseta imperio mientras se miraba al espejo.

'Hoy voy a estar impecable' se dijo.

 

Tras lavarse la cara y afeitarse concienzudamente se ató la toalla amarilla a la cintura a modo de falda, afianzada con un cinturón de cuero marrón y unos tirantes de terciopelo verde y salió a la calle con un semblante alegre y risueño.

 

Con los pulgares tras lo tirantes y el pecho henchido sonreía a los viandantes que le saludaban amistosamente y le daban los buenos días. En el aire se respiraban los aromas del jazmín de primavera y el CO2 de los vehículos de tracción, pero pese a ello, era un espléndido día.

 

Compró el diario La Avanzada, 100 gramos de alubias blancas y se sentó en una terraza.

Lo que más le gustaba en aquellos momentos era sentir el rugoso tacto del papel en sus dedos y el extraño olor de las tintas en el periódico. Casi le deleitaba.

 

El camarero del albornoz rojo se le acercó con diligencia y le preguntó.

 

-¿Qué le pongo señor?

- Lo de siempre, por favor.

- Coca-Cola con galletas.


Marcos Hurtado

domingo, 4 de mayo de 2008

Colaboraciones...

Otro desconcierto

Algo me faltaba esa mañana de invierno…

 algo importante, no tanto para mi cuerpo, …

tus pasos eran palpables en ese frío suelo,

tu olor lo invadía todo, como si un instante nos separase de nuevo…

que extraño sentimiento, que vacío incierto…

no faltaban tus manos, no faltaban tus besos.

Saciado, relajado... me encontraba satisfecho…

Pero!… que era ese faltante?

Que me pedía mi cuerpo?

Intentando sumergirme en un nuevo letargo anestésico, logré volver al sueño,

pero estabas en todos lados!!!

En mis dedos tus cabellos…

a punto de enloquecer, logré alcanzar el teléfono,

que me uniría a ti, que me traería remedio,

 pero…

una vez mas…

 una voz extraña me decía lo que siento por dentro…

que no estás disponible…

que lo intente en otro momento.


tito hermosa (lOpibe)